Las personas detrás de los arquitectos. Jornadas “Valores del Arquitecto”

Octubre 2015 | Actualidad

"La consecución de ver una idea convertida en realidad es la mayor satisfacción de un arquitecto". Sin duda, esta fue la conclusión generalizada para los cuatro arquitectos -Fran Silvestre, Manuel Ocaña, José María Tomás Llavador y Francesc Tamarit- que formaron parte de la jornada "Valores del Arquitecto" organizada por el COACV (Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana) en el marco de la Semana de la Arquitectura, y donde Actiu actúo como patrocinador del evento.

Con el objetivo de "dar a conocer a las personas que hay detrás de algunos de los referentes de la arquitectura", según explicaron los organizadores, se planteó una jornada donde las cuestiones distaban mucho de las tradicionales conferencias de arquitectos de exposición de proyectos concretos. Muy al contrario, preguntas como sus referentes, valores o manera de abordar su día a día, fueron más bien los interrogantes planteados.

Manuel Ocaña, figura nacional y creador, por ejemplo, de la renovación de la estación de Benalúa para la sede de Casa Mediterráneo, fue uno de los más literales con el programa, y por medio de fotos, mostró aquellas frases o mensajes que cuelga en su despacho y que le ayudan a reafirmar su posición cada día. "Pide más perdón y menos permiso", fue una de ellas, con la que quiso explicar cómo las trabas administrativas ralentizan demasiado, en su opinión, la realización de un proyecto de arquitectura.

Por su parte, el arquitecto José María Tomás Llavador, autor del Parque Tecnológico Actiu, quiso transmitir la complejidad de su oficio y cómo el diálogo, la especialización y la investigación son sus valores prioritarios. En su caso, con un estudio de arquitectura internacional que trabaja para zonas del mundo tan diferentes como Irak, Marruecos, Centroamérica o África, es importante "buscar las experiencias, conocer a las personas y trazar relaciones que puedan aportar a un proyecto en su vertiente más cultural, porque no es lo mismo construir un edificio en Valencia que en el Congo". Tomás Llavador apeló en todo momento a la responsabilidad y ética de todo arquitecto y al sentido común que debe imperar en cada proyecto: "Los ciudadanos de todo el mundo tienen la misma necesidad a la que debemos dar respuesta como arquitectos: mejorar sus espacios de convivencia y con ellos su arquitectura, aunque sean proyectos culturalmente diferentes y no haya dos ciudades iguales", concluyó.

Fran Silvestre, arquitecto valenciano con gran proyección, habló de la "continuidad, precisión y diálogo" como las tres máximas de cada proyecto. "Continuidad, porque queremos que las cosas permanezcan en el tiempo y no queden obsoletas, y además, buscamos que cada proyecto cuente la historia de sus habitantes, la que llega y la que se queda, con un relato construido a partir de afectos, raíces y cultura familiar. Representamos la identidad de las personas con sus viviendas. Creamos escenarios para la vida", explicó. "Precisión, porque cuanto más preciso es un proyecto más económico resulta, y por tanto, más accesible para mucha gente. Finalmente, nuestros proyectos incluyen una gran cantidad de diálogo: entre el equipo, con el cliente, con el constructor. Queremos conocer sus ideas y poder aplicarlas de la mejor manera posible", explicó el arquitecto.

Todos ellos hablaron también de sus referentes, sus maestros y aquellas cosas que les inspiran. Para Manuel Ocaña todo empieza y acaba en Borromini, mientras que la carrera de Fran Silvestre no se entiende sin maestros como Emilio Giménez, Álvaro Siza o Andreu Alfaro.

Este acto fue la segunda parte de uno realizado previamente en el Teatro Arniches de Alicante y que contó con la participaron los arquitectos Emilio Tuñón, uno de los más admirados y respetados arquitectos nacionales; Alfredo Payá, maestro de maestros en Alicante y Valencia; Francisco Leiva, autor del laureado Valle Trenzado de Elche y María José Marcos, una de las jóvenes más brillantes de la provincia. En ambos casos, los ponentes contaron con mobiliario de Actiu en la puesta en escena y el patrocinio de la firma para la realización del evento, que tuvo una gran acogida con más de 250 asistentes.

Además de estas actividades, el COACV organizó, como en la pasada edición, unos talleres de arquitectura dirigidos a niños de entre 3 y 10 años en los cuáles Actiu participó de manera activa con la cesión de mobiliario. Estos talleres, celebrados en espacios públicos, se realizaron de forma itinerante tanto en Alicante, Castellón y Valencia. Con un éxito de participación tan bueno como la pasada edición, los niños aprendieron a usar toda su creatividad e imaginación a partir de dibujos, cajas de cartón y de juguetes LEGO, con una acción de construcción a pequeña escala. La actividad, abierta para todos y gratuita, fue una experiencia perfecta para que los niños desarrollarán su imaginación, fundamental en todo proceso arquitectónico.

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