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ACTIU Berbegal y Formas, S.A.
Densidad, distancia e higiene, paradigmas de la

Densidad, distancia e higiene, paradigmas de la "nueva normalidad"

MAYO 2020 | 5 minutos

Tras meses de confinamiento y con la llegada de la tan ansiada 'nueva normalidad', términos como densidad, distancia e higiene empiezan a ser habituales en la lucha contra un virus que parece aún se quedará tiempo entre nosotros. En los momentos actuales, con cambios diarios y sin apenas ninguna certeza, la mejor solución pasa por anticiparse a todos los posibles escenarios, siempre en pro de la salud y seguridad de las personas.

La covid-19 ha obligado al mundo a parar y replantear un modelo de vida que hasta ahora la mayoría daba como válido. En muchos países, la sociedad de consumo ya se reinventa desde una mentalidad más ecológica, sostenible y flexible, con las personas como principales protagonistas. Porque si algo caracteriza al mundo que viene es una velocidad de cambio que requerirá más que nunca agilidad y una gran capacidad de adaptación.

Garantizar la seguridad de sus empleados es un aspecto primordial para las empresas que, tras adoptar de forma impuesta un teletrabajo para el que muchas de ellas no estaban preparadas, se enfrentan ahora al reto de reconvertir sus espacios de trabajo en entornos seguros. Lugares donde conviven muy distintas zonas y usos, que estos últimos años han primado aspectos como la socialización y el trabajo colaborativo, y a partir de ahora deben priorizar la salud de sus ocupantes sin por ello deshumanizarse. No se trata de crear cubículos aislados y eliminar el contacto entre los trabajadores, sino de pautar unas reglas de densidad, distancia e higiene, que favorezcan las conexiones y encuentros creativos entre las personas sin disminuir la colaboración ni la socialización.

Reducir la densidad, respetar la distancia de seguridad de 2 metros y asegurar una correcta higiene en los espacios de trabajo son cuestiones fundamentales si se quiere garantizar la seguridad de esta vuelta al trabajo presencial. El regreso a una oficina física requiere de medidas estrictas en el diseño del espacio y el mobiliario para proteger a los empleados y evitar de esta forma la propagación de la pandemia.

DESCARGAR GUÍA: CÓMO ADAPTAR UN ESPACIO DE TRABAJO ANTE EL COVID-19
El panorama actual nos pinta un escenario donde la prioridad ha de ser la seguridad y la salud de las personas. Por ello en Actiu hemos desarrollado esta guía de recomendaciones que te ayudarán a adaptar tus espacios a la "nueva normalidad".
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Dentro de los distintos estilos de trabajo Cool Working –concentración, privacidad, colaboración, socialización y formación– en los que Actiu distribuye los entornos laborales eficientes, son normalmente los tres últimos los de mayor densidad. Para reducir la ocupación, además de optar por mobiliario apilable o plegable, que facilite su almacenamiento cuando no esté en uso, o redistribuir el producto ya existente, se puede acudir a medidas auxiliares, como mamparas o divisorias, que permiten aumentar el ratio de ocupación. Éstas no sólo compartimentan física y visualmente los espacios, sino que también pueden servir de apoyo para dirigir la circulación por la oficina.

Reorganizar las circulaciones y liberar zonas de paso para evitar reuniones improvisadas que puedan bloquear el tránsito de personas, reducir desplazamientos que no sean imprescindibles, y convertir la tecnología en la principal aliada de una nueva forma de comunicación que prioriza las llamadas y videollamadas frente a las consultas presenciales, son otras medidas para reducir la densidad.

En cuanto a la distancia mínima de seguridad entre trabajadores, se tienen que respetar los dos metros establecidos, o garantizar el uso de mascarilla cuando esto no es posible. En las zonas de paso o pasillos inferiores a dos metros se deberán establecer turnos de paso, habilitando zonas de cruce o espera donde se garantice la visibilidad para evitar encuentros, e instalando señales visuales que indiquen el sentido de un flujo que se recomienda horario para establecer así un criterio lógico y común a todos. Sensores de movimiento que detecten la presencia cercana de otras personas y aseguren el distanciamiento mínimo, o mobiliario sensorizado que permita la reserva de salas y puestos de trabajo, son algunas de las soluciones que muchas empresas están ya adoptando.

Para garantizar la higiene de trabajadores y clientes es importante contar con puntos de higiene accesibles, con geles, mascarillas y guantes en todos los accesos y puntos estratégicos del recorrido; y reducir las superficies de contacto, eliminando las puertas tradicionales o mediante el uso de sensores de iluminación, apertura, dispensadores de alimentos, encendido o apagado de pantallas y maquinaria, etc.

En esta primera fase, resulta también fundamental incorporar medidas visuales que ayuden a crear nuevos hábitos de distanciamiento, recorridos e higiene. Versátiles y de rápida instalación, los vinilos son una buena solución: permiten aislar zonas de paso, crear nuevos recorridos, señalar puntos de higiene o delimitar zonas de espera, facilitando su retirada o cambio según evolucione la situación. En ellos, es importante optar por una iconografía sencilla y clara, que no sobrecargue y transmita fácilmente el mensaje que se quiera transmitir.

Tras el rediseño de los espacios, es necesario que las empresas faciliten un protocolo de uso a sus trabajadores, que les reeduque en esta nueva normalidad. Cómo se distribuye el espacio, cuáles son las distancias mínimas de seguridad y las reglas de circulación, dónde se sitúan los puntos de higiene, cuándo es imprescindible el uso de mascarilla, cómo mantener las superficies limpias y desinfectadas, o sacar el máximo partido del mobiliario y la nueva tecnología implementada, son algunos de los aspectos que todos deben conocer para preservar la salud y el bienestar.