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Hablando con Juan Carlos Baumgartner, arquitecto fundador y director de spAce

Hablando con Juan Carlos Baumgartner, arquitecto fundador y director de spAce

DICIEMBRE 2022 | 9 minutos

"Una de las herramientas más potentes es el espacio, desde un punto de vista científico el espacio tiene trascendencia y una importancia mucho más grande de lo que hemos visto históricamente."

Conversamos en su reciente viaje a España con Juan Carlos Baumgartner, arquitecto y diseñador mexicano, formado en Ciudad de México, San Francisco, Chicago y Milán. Desde hace dos décadas al frente de la firma internacional de arquitectura SpAce, con más de 100 premios internacionales por su visión en el diseño y creación de espacios corporativos, de hotelería y espacios de educación. Este año ha sido incluido por el NYC Post en la lista de Top 10 Architects To Look Out For In 2022

Actualmente Juan Carlos está inmerso en el estudio de la Neuro Arquitectura trabajando con investigadores de todo el mundo y su meta es diseñar espacios que promuevan la felicidad, desarrollando una arquitectura para sanar el alma. De este planteamiento nace su primera obra literaria, "Office as a Tribe" presentada en la pasada Feria Hábitat en Valencia y en la que propone un futuro más humano para los espacios de trabajo.

¿Cómo es una oficina Tribu?

Somos cavernícolas con herramientas sofisticadas. Desde esta idea nos empezamos a cuestionar qué hacían los cavernícolas para construir sociedad, para sacar la parte humana y promover o alinear los valores del grupo, para generar un sentido de trascendencia y de unidad. Y resulta que todo esto está presente en la herramienta que tenían los cavernícolas y que utilizamos por miles de años y que se llama TRIBU.

Cuando planteas el mensaje así, con una metáfora cercana a las personas, con elementos que todo el mundo es capaz de reconocer, como, por ejemplo, qué es una fogata; todos sabemos que la fogata tenía un rol de sentarse alrededor de ella y compartir historias. Las metáforas son una de las herramientas más potentes de aprendizaje del ser humano ya que son capaces de transformar un reto complejo y muy abstracto, en una dimensión muchísimo más fácil.

Construyendo la metáfora de la Oficina como una Tribu nos cuestionamos cuál debería ser el nuevo rol de la oficina, con la intención de humanizar la experiencia del espacio de trabajo. Qué es lo que nos hace diferentes entre otras organizaciones, qué es lo que nos va a hacer exitosos en esta transición hacia esta sociedad líquida que propone Baumann y cómo a través del espacio puedo explotarla, ayudar al ser humano a sacar lo mejor de sí.

El futuro de la arquitectura tendría que ser una arquitectura que genere bienestar. Vivimos en sociedades en las que el porcentaje de gente con depresión es altísimo, tenemos que trabajar para la arquitectura no sólo no haga más daño a esa gente, sino como una arquitectura que cure, en la que llegues a tu lugar de trabajo en la mañana y salgas mejor en la tarde de cómo entraste.

¿Necesitamos entonces reconstruir nuestra TRIBU?

Efectivamente, tendremos que volver la vista atrás para estudiar nuestros orígenes y detectar qué cosas han funcionado por miles de años. Posiblemente, los responsables de hacer oficinas tenemos una responsabilidad extra en este nuevo rol ya que la oficina es uno de los espacios públicos más importantes en la sociedad. Necesitamos las oficinas para cosas más trascendentes que la productividad y la eficiencia y, en general, generar dinero al dueño de la empresa. Necesitamos espacios públicos que humanicen la experiencia que ayuden a construir sociedad porque los individuos que no tienen una herramienta para construir sociedad están destinados a fracasar. En la gran mayoría de los países estos espacios públicos han sido sustituidos por centros comerciales que no tienen estos roles de género, de trascendencia y de unidad

Los espacios públicos como las oficinas nos ayudan a generar relaciones más complejas, nos ayudan a socializar, a construir comunidad, a promoverla la innovación, a reducir los niveles de ansiedad… y muchas otras cosas que la sociedad necesita como grupo. Un dato, el 70% de la gente que se casa lo hace con alguien que conoció en la oficina, imagínate un mundo sin oficinas, con quién nos íbamos a casar.

Hablabas de una responsabilidad extra para todos aquellos que construís oficinas, ¿cuál sería esta responsabilidad a la hora de diseñar una oficina

Por primera vez en la historia de la humanidad o de la historia de las oficinas tenemos que empezar a preguntarnos si la oficina no tiene otras responsabilidades adicionales con la sociedad que nada más productividad y eficiencia. El mundo se ha obsesionado con la parte tecnológica y muy poca gente está viendo la parte humana. Veo organizaciones súper preocupadas por la digitalización, invirtiendo muchísimo dinero en tecnología, en sistemas de monitoreo, en hacer edificios inteligentes. Sin embargo, creo muy pocas organizaciones se han parado a ver qué nos hace humanos y cómo puedo humanizar la experiencia de la oficina, cómo hago que la que la oficina me ayude a explotar lo que nos hace únicos como seres humanos.

Las organizaciones exitosas van a ser las que puedan vivir en una especie de paradoja; abrazar la tecnología, porque ya no hay vuelta atrás, no es el enemigo es simplemente una herramienta que puede ser una herramienta maravillosa si la sabemos aprovechar. El éxito reside en encontrar el equilibrio entre abrazar la tecnología y encontrarnos con nuestra humanidad, ahí va a estar posiblemente el éxito de las organizaciones y la felicidad como individuos y como sociedad.

Espero sembrar la semilla de una responsabilidad que va más allá de la visión miope que la oficina me sirve para hacer dinero, sino que tiene un propósito más trascendental.

Llevas años de estudio e investigación de cómo la neurociencia y la neurociencia aplicada a la arquitectura es la base de todos estos nuevos planteamientos en el diseño de la Oficina como Tribu.

En mis años de estudiante me impresionó como muchos de los psicólogos tenían más claro el impacto que tenía el espacio en las personas que la mayoría de los arquitectos que yo conocía. A partir de ahí traté de que la Facultad de Arquitectura me quitara materias como Estructuras y cosas que no me interesaban y que en su lugar pudiera cursar psicología y filosofía. Esto no nunca sucedió, pero desde entonces tengo muchísimo interés en la relación que existe entre el espacio construido y nuestros procesos cognitivos.

De acuerdo con los científicos, nuestro sistema cognitivo está formado por tres elementos: el cerebro, el cuerpo y el espacio. Literalmente, desde el punto de vista cognitivo, el espacio es parte de nuestra cognición y hay una parte en la que tu cerebro no sabe distinguir dónde termina tu cuerpo y tu mente, y dónde empieza el espacio. Hay una frase que me encanta del filósofo francés y padre de la fenomenología, Maurice Merleau-Ponty que decía que “una silla es una silla hasta que te sientas en ella cuando te sientas en la silla la silla eres tú y tú eres la silla”.

Está demostrado científicamente, el cuerpo se apropia de los objetos y de los espacios para utilizarlos en la cognición. En este sentido, una vez que utilizas la herramienta, tu cuerpo hace una apropiación de esa herramienta llegando a un punto en el que tu cuerpo ya no sabe distinguir dónde termina tu cuerpo y dónde empieza la herramienta.

Una de las herramientas más potentes es el espacio, desde un punto de vista científico el espacio tiene trascendencia y una importancia mucho más grande de lo que hemos visto históricamente.

Cómo va a ser posible transitar este cambio que propones. ¿Realmente están preparadas las organizaciones para asumir estas nuevas premisas?

Vamos a vivir una transición entre un mundo sólido, en una sociedad sólida y la sociedad líquida de Bauman, está que no puedes ni agarrar, que se te va entre las manos de lo dinámica, de lo rápido que cambia, medida por la democratización del conocimiento a través de la tecnología.

Todos esos clientes que yo no había logrado convencer para humanizar sus espacios los convenció la pandemia. Estoy sorprendido de la cantidad de clientes a los que ya no tengo que empujar a decirles: oye el rol de la oficina tendría que ser más social y el rol de la oficina debería tener responsabilidades con la sociedad más complejas de las que hemos entendido. Si no tienes gente feliz no vas a lograr tus objetivos.

Ya existe, además, una generación de nativos digitales que son los niños que tienen entre 10/12 años, son niños que pueden transitar entre el mundo digital y físico sin ninguna distinción y sin ningún problema, es su realidad. Es la generación que llaman Phigital, mezcla entre físico y digital, transitan naturalmente entre los dos mundos. Para para hacerlo más complejo dentro de muy poco esta generación va a estar presente en los espacios de trabajo.

Otro de tus campos de especialización son los espacios educativos, ¿cómo integramos a estas generaciones Phigital, en las escuelas y universidades que tenemos actualmente?

Alguien, de un día a otro, puede salir de la Universidad y entrar a trabajar en Google y esos dos espacios físicos pueden tener cerca de 50 años de desfase. Tú ves una oficina de Google y una Universidad y hay 50 años por lo menos entre una y otra.

En la mayoría de estas organizaciones, el entendimiento del espacio como herramienta y el choque cultural que tiene un niño phigital que puede transitar entre estos mundos cuando llega a un lugar en el que te sientan en una silla, quieto todo el día mirando para adelante, sin tener ningún tipo de movilidad...

Creo que parte de lo que lo que lo que va a suceder con esta transición a esta nueva sociedad líquida es que estas cajitas y contenedores de etiquetas a los que estábamos acostumbrados van a desaparecer, vamos a empezar a ver cómo se desdibujan los limites entres diferentes mundos como pueden ser el ámbito de la sanidad o el de la educación con el de la oficina.