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Nuevas tendencias en diseño de espacios educativos 2026

Nuevas tendencias en diseño de espacios educativos 2026

ABRIL 2025
·
10 minutos
·

El espacio enseña. Lo hace en silencio, sin lecciones magistrales, pero con una contundencia absoluta. Una aula oscura invita a correr para salir de ella; un ágora luminosa invita a detenerse y debatir. Durante décadas, la arquitectura escolar fue un contenedor estático. Hoy, el diseño de espacios educativos ha dejado de ser el envoltorio para convertirse en parte del contenido.

Ya no buscamos solo funcionalidad básica. Buscamos entornos que respiren. Lugares que se adapten a la metodología y no al revés. El reto para arquitectos y facility managers es mayúsculo: crear un entorno educativo que potencie el talento, respete el planeta y cuide de las personas que lo habitan.

Características de los nuevos espacios educativos

El aula tradicional, con sus filas inamovibles, choca frontalmente con las dinámicas actuales. Ahora prima la fluidez. Necesitamos espacios de aprendizaje capaces de mutar en cuestión de minutos: de una zona de concentración individual a un foro de debate grupal.

Estas son las claves que definen los proyectos más avanzados:

  • El aula flexible: mobiliario abatible y ligero que permite reconfigurar la distribución según la necesidad pedagógica del momento.
  • Espacios de socialización y aprendizaje ubicuo: la educación no se detiene cuando suena el timbre. El aprendizaje más valioso a menudo ocurre en los márgenes: en una charla informal en la cafetería, en un debate improvisado en un pasillo ancho o en zonas de esparcimiento diseñadas explícitamente para el encuentro (Soft Seating). Estos espacios comunes actúan como el corazón social del campus; lugares amables y desjerarquizados que fomentan la interacción espontánea entre estudiantes y docentes, reforzando el vínculo comunitario y el bienestar emocional más allá del rigor académico.
  • Bienestar y Neuroarquitectura: el espacio dialoga directamente con el cerebro. No es solo estética, es biología. Estudios recientes confirman que el diseño espacial altera la química cerebral: la luz natural regula los ritmos circadianos mejorando la atención, mientras que las paletas de colores calmantes y las texturas naturales reducen los niveles de cortisol (estrés). El nuevo diseño integra zonas de descanso y rincones de silencio que permiten al estudiante "resetear" su estado emocional, entendiendo que el bienestar mental es el prerrequisito indispensable para el rendimiento académico. 
  • Tecnología invisible: pantallas y conectividad integradas de forma orgánica para facilitar el modelo híbrido sin que la tecnología invada visualmente el espacio.

Y un apunte crucial sobre la digitalización: debe ser invisible. En la era del aprendizaje híbrido, la tecnología es el puente, pero no debe convertirse en un obstáculo visual. La tendencia se aleja de las aulas llenas de aparatos para abrazar la infraestructura oculta: pantallas inteligentes que se camuflan en la arquitectura, sistemas de audio integrados y mobiliario con electrificación interna que elimina el caos de cables. El objetivo es lograr una conectividad total mediante dispositivos que aparecen solo cuando se necesitan, potenciando la experiencia digital sin sacrificar la calidez ni la estética del encuentro físico.

IES Cotes Baixes: un ejemplo real de cómo el mobiliario flexible multiplica los usos de una misma aula
IES Cotes Baixes: un ejemplo real de cómo el mobiliario flexible multiplica los usos de una misma aula

El diseño de espacios educativos ha dejado de ser el envoltorio para convertirse en parte del contenido.

Inclusión y accesibilidad: diseñar para la diversidad real

La verdadera innovación no es tecnológica, es humana. De nada sirve un aula hiperconectada si un estudiante en silla de ruedas no puede llegar a la pizarra, o si la acústica aísla a un alumno con hipersensibilidad auditiva. El diseño educativo debe ser democrático por definición: o funciona para todos, o no funciona.

Cuando hablamos de accesibilidad universal, vamos mucho más allá de cumplir la normativa de rampas y anchos de puerta. Hablamos de autonomía. El objetivo es que cualquier estudiante, independientemente de sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas, pueda navegar, aprender y socializar sin pedir ayuda constante.

Para lograrlo, el diseño arquitectónico y el equipamiento deben trabajar juntos en tres niveles:

  • Accesibilidad física y movilidad: los espacios de circulación deben ser amplios y libres de obstáculos, permitiendo giros cómodos. Pero el mobiliario es clave: necesitamos mesas regulables en altura (como la serie Talent) que permitan a un usuario en silla de ruedas trabajar al mismo nivel que sus compañeros, eliminando barreras visuales y jerarquías involuntarias.
  • Accesibilidad cognitiva y sensorial: un colegio es un ecosistema complejo. Para un alumno con autismo o déficit de atención, el exceso de estímulos puede ser paralizante. El diseño inclusivo apuesta por una señalética clara, el uso de códigos de color y, sobre todo, el control del entorno. Aquí es donde el equipamiento se convierte en una herramienta de bienestar: las cabinas Qyos actúan como refugios de descompresión, ofreciendo un espacio seguro donde recuperar la calma lejos del ruido ambiental. Del mismo modo, los separadores Folia permiten crear microespacios protegidos visual y acústicamente, reduciendo las distracciones periféricas y favoreciendo la concentración sin aislar al estudiante del grupo.
  • Integración tecnológica: la tecnología asistiva no debe ser un parche añadido a posteriori. Debe integrarse en el mobiliario y las paredes desde el inicio del proyecto, asegurando que las herramientas de apoyo estén siempre disponibles y sean invisibles al ojo, normalizando su uso en el día a día del aula.

Diseñar desde la inclusión no es diseñar para una minoría; es crear espacios más amables, seguros y lógicos para toda la comunidad educativa.

Tendencias y futuro del Green Building en el diseño de espacios educativos

Construir "en verde" ha dejado de ser una opción estética para convertirse en una exigencia técnica y ética. Pero el estándar está cambiando. Hasta hace poco, el objetivo del Green Building en centros educativos era reducir el impacto: gastar menos luz, consumir menos agua. Eso ya no basta.

El futuro inmediato apunta hacia la arquitectura regenerativa.

Ya no nos conformamos con edificios que 'no dañen' el entorno; buscamos estructuras que lo sanen. El objetivo es pasar de la neutralidad al impacto positivo. Hablamos de escuelas que funcionan como centrales de energía limpia, generando más electricidad de la que consumen gracias a fuentes renovables integradas en cubiertas y fachadas.

En este modelo, el edificio respira: utiliza jardines verticales y materiales fotocatalíticos para purificar activamente el aire de la ciudad. Además, las zonas exteriores dejan de ser simples patios de recreo para convertirse en áreas verdes educativas: corredores de biodiversidad donde los estudiantes recuperan flora local y aprenden, de forma práctica, que su colegio es un agente activo en la restauración del planeta.

Salud invisible: el aire que respiran los estudiantes

Aquí es donde la tendencia se cruza con la realidad del día a día. Los materiales de construcción y el mobiliario pueden emitir Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs) invisibles, como el formaldehído, que afectan a la concentración y provocan dolores de cabeza. En un aula cerrada con treinta alumnos, la calidad del aire define el rendimiento cognitivo.

Por eso, la sostenibilidad en el diseño educativo vira hacia la salud integral (Wellbeing).

La respuesta de Actiu: predicar con el ejemplo

Entendemos esta evolución por una razón sencilla: la vivimos en nuestra propia casa. Nuestro Parque Tecnológico fue pionero en unir las certificaciones LEED y WELL Platino, y ese mismo rigor lo trasladamos al mobiliario escolar. Desde el uso de tableros libres de formaldehídos hasta la obtención del sello LEVEL® 2, diseñamos piezas que cumplen con la economía circular y la durabilidad extrema. Porque para equipar un edificio regenerativo, necesitas un partner que garantice la sostenibilidad desde la fábrica hasta el aula.

El Green Building del futuro exige coherencia. Y para equipar un edificio regenerativo, necesitas un partner que entienda que la sostenibilidad empieza mucho antes de que el mueble llegue al aula.

El edificio del Markham College está diseñado literalmente para que "la naturaleza entre y salga". Destacan sus fachadas con lamas de bambú que protegen del sol, la ventilación natural cruzada y cómo las aulas se abren al exterior.
Aula del Markham College amueblada por Actiu

Ejemplos prácticos diseño sostenible de espacios educativos

La teoría necesita tangibilidad. De nada sirve diseñar un edificio "verde" si luego lo llenamos de muebles rígidos que obligan a una pedagogía del siglo pasado. Para aterrizar conceptos como sostenibilidad y flexibilidad, la elección del equipamiento es crítica.

Aquí tienes cómo se traduce esto en el aula:

El refugio acústico (Qyos) El ruido es el enemigo invisible de la concentración. En espacios cada vez más diáfanos, Qyos funciona como una isla de calma. No son simples cabinas; son microarquitecturas que permiten la privacidad sin necesidad de levantar muros de obra. Fabricadas bajo estrictos principios de ecodiseño, ofrecen el aislamiento necesario para una tutoría privada o un momento de estudio profundo, garantizando que el bienestar acústico sea una prioridad, no un lujo.

Cabinas acústicas Qyos en una biblioteca
Cabinas acústicas Qyos en una biblioteca

La estética orgánica (Globb) La naturaleza no tiene líneas rectas, y los nuevos entornos educativos tampoco deberían tenerlas. Globb introduce una estética fluida y ligera que rompe con la rigidez clásica de las filas de pupitres. Su diseño invita al movimiento natural y a la colaboración informal, recordándonos que el aprendizaje es un proceso vivo, no estático.

Puffs Globb en el hall del IES Cotes Baixes
Puffs Globb en el hall del IES Cotes Baixes

La flexibilidad radical (Talent) Si queremos que el aula cambie en minutos, la mesa no puede ser un ancla. Talent es la respuesta a las metodologías activas. Abatible, elevable y móvil, permite pasar de un trabajo individual a una configuración de gran grupo en segundos. Además, democratiza el aprendizaje: al ser regulable en altura, facilita que el alumno pueda trabajar de pie o sentado, activando el cuerpo para despertar la mente.

Mesas Talent en el aula de Neuroarquitectura de la Universitat Politècnica de València
Mesas Talent en el aula de Neuroarquitectura de la Universitat Politècnica de València

El aula portátil (Agile) El aprendizaje ya no sucede solo frente a la pizarra. Con la colección Agile, cualquier rincón se convierte en un espacio docente. Gradas móviles que crean un anfiteatro improvisado en un pasillo, pizarras con ruedas (Caddies) que viajan con las ideas... Es la máxima expresión de la sostenibilidad: hacer más con menos, permitiendo que un mismo espacio tenga diez usos diferentes gracias a un equipamiento que se adapta a la actividad, y no al revés.

Agile es la máxima expresión de la sostenibilidad: hacer más con menos, permitiendo que un mismo espacio tenga diez usos diferentes gracias a un equipamiento que se adapta a la actividad, y no al revés.
Configuración de la colección Agile en la Universitat Politècnica de València
Configuración de la colección Agile en la Universitat Politècnica de València

Compromiso Actiu con la sostenibilidad en el diseño de espacios educativos

Decir que somos sostenibles es sencillo; demostrarlo requiere rigor. La tendencia actual en el sector educativo exige coherencia: las instituciones académicas ya no buscan solo proveedores, buscan partners que compartan sus valores éticos. Un colegio que enseña respeto por el medio ambiente no puede equiparse con mobiliario que lo destruye.

En el sector B2B, las promesas deben ir respaldadas por datos. Por eso, en Actiu no nos conformamos con cumplir la normativa básica.

Nuestra casa, nuestro aval

Nuestro Parque Tecnológico es el primero en el sector industrial en obtener conjuntamente las certificaciones LEED® Platinum v4.1 O+M y WELL v2™ PLATINUM, pero esa exigencia la trasladamos a cada producto. Entendemos la sostenibilidad de forma holística, y por eso somos miembros del movimiento B Corp™. Este sello no es solo una etiqueta; valida que somos una empresa que equilibra el beneficio económico con el impacto positivo en las personas y el planeta.

Seguridad para el aula

Para un centro educativo, la seguridad es innegociable. Por ello, nuestros productos cuentan con un ecosistema de certificaciones que blindan la salud del usuario y el origen de los materiales:

  • LEVEL® 2: un estándar integral que valida la sostenibilidad desde la extracción de materias primas hasta el fin de vida útil.

  • Madera responsable (FSC y PEFC): garantizamos que la madera de nuestras mesas y armarios proviene de bosques gestionados de forma sostenible.

  • Salud y calidad del aire: cumplimos con las normativas más estrictas de emisión de formaldehídos (E05, E1 y CARB 2). Esto es vital en espacios cerrados con alta densidad de alumnos, asegurando que el aire que respiran está libre de compuestos volátiles nocivos.

Trabajamos activamente en la reducción de la huella de carbono y apostamos por la economía circular real. Entendemos que equipar un centro educativo es una responsabilidad a largo plazo y un acto educativo en sí mismo.

Si te interesa conocer más sobre nuestra visión y proyectos en el sector, visita nuestra sección especializada en educación.