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ACTIU Berbegal y Formas, S.A.
Hablando con Burr, autor de la Guest Lounge de ArcoMadrid 24

Hablando con Burr, autor de la Guest Lounge de ArcoMadrid 24

MARZO 2024 | 6 minutos

"El mobiliario es fundamental a la hora de concebir un espacio y, sin él, cualquiera de nuestras obras sería un contenedor vacío."

Nos adentramos en Burr, el estudio de arquitectura liderado por Elena Fuertes, Ramón Martínez, Álvaro Molins y Jorge Sobejano, y que desarrolla su trabajo desde la vertiente más conceptual y experimental de la arquitectura. Una filosofía centrada en la investigación y la experimentación, tanto a nivel conceptual como de materiales, técnicas y procesos, que le ha llevado a diseñar la Guest Lounge de ArcoMadrid 24 junto al Foro de Marcas Renombradas Españolas.

Sobre vuestros comienzos, formación y primeros años antes de fundar Burr (antes, Taller de Casquería). ¿Cuándo, por qué y cómo surgieron?, ¿quienes erais inicialmente y cómo se ha ido ampliando el equipo, ¿algún momento 'especial' que haya marcado vuestra trayectoria?

Nos conocimos cuando todavía estábamos terminando la carrera y, junto a otras 6 compañeras y compañeros, formamos Taller de Casquería. Un espacio de experimentación, entre la arquitectura, el arte, el diseño y más allá, con una producción muy heterogénea y que nos llevó a alquilar un espacio en Tetuán que funcionó como punto de encuentro con muchos otros perfiles junto a los que organizamos fiestas, performances o exposiciones.

Poco a poco, los intereses personales fueron divergiendo, haciendo que las personas que inicialmente formaban el colectivo derivaran su trayectoria hacia proyectos personales en diferentes sectores, como el arte, el diseño, la performance o la propia arquitectura, como fue el caso de los cuatro integrantes que decidimos formar Burr.

Ya como estudio de arquitectura, seguimos manteniendo un perfil abierto, no nos consideramos arquitectos en sentido ortodoxo y nos interesa mucho la vertiente más conceptual y experimental de la arquitectura.

Si tuvierais que definir vuestro trabajo en pocas palabras, ¿cuáles serían? 

Nuestra producción y nuestros intereses son muy heterogéneos, creemos que definirnos en pocas palabras es difícil para nosotros. Nos interesa investigar y experimentar con procesos, materiales, técnicas, modelos, etc. Puede que esto sea parte de la herencia de Taller de Casquería.

Os referís a vuestro trabajo como una arquitectura experimental, ¿creéis que hay dos arquitecturas, una estática y otra dinámica, que busca nuevas soluciones a través de la experimentación? 

Definimos nuestra práctica como experimental porque nos interesa probar. Nos estimula mirar a nuestro entorno e intentar hacer algo que no hayamos visto antes. 

No tiene que ver con un punto de vista ególatra o por tratar de ser diferenciales o únicos, nos interesa tensionar ligeramente ciertos límites para ver hasta dónde puede llegar una situación, un modelo, una tipología, etc. No creemos que haya dos arquitecturas, sino muchas líneas de pensamiento y, probablemente, sea sano que así sea.

En vuestro portfolio hay proyectos de usos muy diversos, todos ellos diseñados desde el respeto a las preexistencias y la apuesta por la recuperación de lugares a priori abandonados, como nexo común. Además de una flexibilidad y adaptabilidad de los espacios a sus ocupantes, y la consecuente apuesta por la sostenibilidad...

Nosotros trabajamos fundamentalmente en estructuras preexistentes o pequeños huecos en la trama urbana consolidada. Somos partidarios de no demoler, siempre que esto sea posible. La coexistencia de lenguajes nos parece enriquecedor y creemos que es una buena forma de conservar y poner en valor el patrimonio construido que tenemos, más allá de lo que se considera patrimonio digno de protección. Conservar y adaptar una estructura existente es, en la mayoría de los casos, más eficiente en términos de emisiones que demoler y volver a levantar. El problema es que suele ser más caro, por lo que reclamamos que haya más apoyo institucional a los proyectos que decidan conservar, adaptar y reprogramar estructuras existentes, en vez de optar por una tábula rasa.

Vuestros proyectos de vivienda, retail o restauración comparten características y principios con otros de carácter mucho más efímero y a priori, experimental, que habéis realizado para stands, instalaciones ¿Qué diferencias y paralelismos establecéis entre ellos?, ¿Puede transformarse un espacio efímero en otro permanente y viceversa?

Nuestro proceso de trabajo es igual a la hora de diseñar un mueble o pensar una estrategia urbana y, aunque los condicionantes sean distintos, la metodología no cambia. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que los espacios efímeros siempre deben contar con su proceso de desmontaje y desmantelamiento.

Vuestra intervención en ARCO reflexiona sobre lo efímero y el carácter experimental de la arquitectura, como un lugar que invita a cuestionar nuestra propia estabilidad. ¿Cómo fue el proceso de proyecto, desde el concurso y el proceso más conceptual y de diseño, al de desarrollo y de trabajo con las marcas?

El proyecto de la Guest Lounge recoge el lema de Arco de este año, 'La orilla, la marea, la corriente: un Caribe oceánico', y el concepto de orilla como el límite cambiante e indefinido entre la tierra y el agua. La baja mar, esa situación efímera que descubre situaciones que no conocíamos y que nos hace enfrentarnos a un terreno a priori no visible ni palpable, es el punto de partida de la propuesta. Un plano horizontal rotado unos 2º, que dibuja un territorio inestable, cambiante y no horizontal, de descubrimiento y juego, que estimula y mantiene el cerebro activo, y donde los cuerpos deben recalibrar su centro de gravedad.

Para entender el proyecto en detalle, una vez se retira metafóricamente el agua van apareciendo una serie de objetos que no veíamos antes y que, como un barco que ya no flota, pierden su contexto. Objetos que no están cómo y dónde deberían, y empiezan a abstraerse y a dejar de reconocerse, que en la Guest Lounge se materializan en un mobiliario que se lee como volúmenes en equilibrio, que sacan la cabeza y se asoman para encontrar su sitio. Piezas como las sillas de Ondarreta, las luminarias de Lladró y LEDS C4, los asientos blandos de Actiu, Joquer y Diabla (Gandía Blasco), el gran asiento central de Fama, los tejidos de Crevin o la pieza de Silestone, de Cosentino. Firmas todas ellas del Foro de Marcas Renombradas Españolas, sin cuyo apoyo no hubiera sido posible llevar a cabo el proyecto. Sin olvidar a las empresas Megaandamios y Refrigeración Alcalaína Real, que han colaborado en el desarrollo técnico del proyecto y en su construcción.

Desde Actiu, donde entendemos el mobiliario como una herramienta para construir espacios, experimentamos cómo los productos soft o outdoor adquieren cada vez más importancia y muy variados usos. ¿Cuál es vuestra experiencia al respecto?

El mobiliario es fundamental a la hora de concebir un espacio y, sin él, cualquiera de nuestras obras sería un contenedor vacío. Ha sido para nosotros una experiencia maravillosa poder haber colaborado con Actiu, de quienes hemos aprendido muchísimo.

¿Qué os lleváis del proyecto para ArcoMadrid 24?

Nos llevamos una gran experiencia tanto a nivel profesional como a nivel humano. Creemos que nuestro proyecto era fundamentalmente un gesto, una acción muy sencilla que ha sido muy completa de llevar a cabo. Es un proyecto desarrollado a muchas manos, sin las cuales habría sido imposible de llevar a cabo. Consideramos que ha sido un éxito y estamos muy agradecidos a todos los que han participado del proceso.