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Tendencias 2026: espacios colectivos que cuidan, conectan y hacen crecer a las personas

Tendencias 2026: espacios colectivos que cuidan, conectan y hacen crecer a las personas

ENERO 2026
·
7 minutos
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Los espacios colectivos están redefiniendo su papel en la sociedad contemporánea. Ya no se conciben únicamente como infraestructuras funcionales, sino como entornos que influyen directamente en el bienestar, la relación entre las personas y la calidad de vida. Oficinas, entornos educativos, hospitales, espacios de tránsito o hospitality comparten hoy un desafío común: responder a las necesidades de las personas en un mundo agitado y en constante transformación.

En 2026, el diseño de espacios colectivos deja de ser un complemento decorativo para convertirse en una herramienta estratégica capaz de cuidar, conectar y hacer crecer a quienes los habitan, aplicando principios de diseño regenerativo, ergonomía y arquitectura biofílica.

En 2026, el diseño de espacios colectivos deja de ser un complemento decorativo para convertirse en una herramienta estratégica capaz de cuidar, conectar y hacer crecer a quienes los habitan.

Qué son los espacios colectivos hoy y por qué su diseño es cada vez más complejo

Los espacios colectivos se entienden como lugares donde la vida sucede, se comparte y evoluciona. Ya no se trata únicamente de cumplir funciones concretas: cada espacio debe acompañar a las personas en su desarrollo físico, mental, social y emocional. Esto implica que el diseño de espacios colectivos no puede centrarse solo en la eficiencia o en la estética, sino que debe considerar cómo los usuarios interactúan con su entorno en distintos momentos del día y para diversas actividades.

En este sentido, un aula, una sala de reuniones, un hospital o un lobby de hotel deben ser igualmente capaces de generar confort, seguridad y sensación de pertenencia. La complejidad aumenta al tener que equilibrar múltiples objetivos: facilitar la concentración sin sacrificar la colaboración, permitir el tránsito fluido sin perder espacios de encuentro, y mantener un entorno estimulante sin generar sobrecarga sensorial.

Además, los espacios colectivos modernos deben ser resilientes y adaptables, preparados para cambios constantes en modelos de trabajo, aprendizaje y socialización. La integración de principios de diseño de oficinas, educación y hospitality asegura que los entornos sean funcionales y sostenibles, y que respondan a la evolución de los usuarios y de la organización.

Por qué los espacios colectivos se han convertido en un reto estratégico para las organizaciones

Los espacios colectivos son un elemento clave dentro de la estrategia organizativa. No se trata solo de diseñar entornos agradables: un espacio mal planificado puede generar costes ocultos, dificultar la gestión diaria y limitar la eficiencia de los equipos. La planificación del espacio se convierte, por tanto, en una decisión estratégica que influye en la productividad, la cohesión de los equipos y la capacidad de la organización para adaptarse a cambios en su actividad.

Los retos no se limitan al diseño físico: implican tomar decisiones sobre inversión, durabilidad, mantenimiento y retorno. Las organizaciones deben evaluar cómo cada espacio contribuye a sus objetivos a largo plazo, desde la optimización de recursos hasta la mejora del rendimiento colectivo. Gestionar los espacios colectivos como activos estratégicos permite anticipar necesidades futuras, reducir riesgos operativos y garantizar que la infraestructura apoye, en lugar de limitar, el crecimiento y la innovación.

Estos son algunos puntos decisivos que las organizaciones deben tener en cuenta al gestionar espacios colectivos y terceros espacios, teniendo en cuenta la finalidad del espacio, el tipo de usuario y el control del uso.

Bienestar y salud mental: el espacio como soporte invisible

La salud mental se ha consolidado como una prioridad transversal. El entorno físico puede convertirse en una fuente de presión o, por el contrario, en un aliado silencioso que aporta calma, seguridad y confort. La ergonomía, así como la presencia de zonas de pausa, influyen directamente en la experiencia diaria de las personas.

Soluciones como A+S Work, Folia, Cuff o Qyos permiten configurar espacios colectivos que favorecen el confort prolongado y la calma, incorporando principios de arquitectura biofílica y bienestar funcional.

Diseño Centrado en la Vida: espacios donde las personas pueden florecer

El Diseño Centrado en la Vida propone una mirada integral del entorno, entendiendo que los usuarios no se fragmentan según el lugar que habitan. Las soluciones de mobiliario flexible y diseño de espacios colectivos permiten crear entornos adaptables a distintas dinámicas, desde la concentración y la colaboración hasta el aprendizaje o el encuentro formal.

Más allá de la flexibilidad, este enfoque busca que cada espacio potencie el bienestar, la creatividad y la interacción social de manera natural. La disposición de los elementos, la elección de materiales, la incorporación de zonas de pausa y la integración sutil de la tecnología se combinan para generar entornos donde las personas se sienten cómodas, seguras y motivadas. Así, el espacio deja de ser un mero escenario y se convierte en un facilitador del desarrollo integral, donde el diseño de espacios colectivos actúa como un aliado que permite a las personas desplegar su potencial en todas las dimensiones de su vida diaria.

Diseño regenerativo: más allá de la sostenibilidad

El diseño de espacios colectivos evoluciona hacia una lógica de diseño regenerativo, más allá de la sostenibilidad normativa. No se trata solo de reducir el impacto ambiental, sino de generar valor positivo para las personas, la comunidad y el entorno natural en todas las etapas del proceso. El enfoque regenerativo convierte cada intervención en una inversión a largo plazo, fomentando resiliencia, eficiencia y sostenibilidad.

Colecciones como Bee, Wing o Fluit están pensadas para contextos de uso intensivo: centros educativos, espacios de tránsito o entornos sanitarios… donde la durabilidad, la eficiencia y el ciclo de vida del producto son determinantes.

Inclusión, equidad y diversidad en los espacios compartidos

El diseño de espacios colectivos también debe reflejar la diversidad de quienes los habitan. Integrar principios de equidad e inclusión desde la concepción del espacio permite crear entornos intuitivos, accesibles y adaptables a distintas capacidades y edades.

En un mundo híbrido, la interacción entre lo físico y lo digital redefine la función de los espacios. Los entornos de tránsito y hospitality, así como campus corporativos o educativos, se convierten en lugares de conexión y comunidad, fomentando relaciones y experiencias compartidas que surgen de manera natural.

Comunidad y conexión en un mundo híbrido y en movimiento

La vida contemporánea se desarrolla entre lo físico y lo digital, entre lo permanente y lo transitorio. En este contexto, los espacios colectivos adquieren un nuevo valor como lugares de conexión humana.

En entornos de tránsito y hospitality, así como en campus corporativos o educativos, soluciones como Globb, Cuic u Owwi permiten crear zonas intermedias que invitan a quedarse, conversar o simplemente compartir un tiempo, fomentando la experiencia social sin imponerse.

Pertenencia y experiencia humana

El sentido de pertenencia y la sensación de ser valorado influyen directamente en la implicación de las personas. El uso de diseños icónicos, materiales cálidos, escalas humanas y soluciones como TNK 500, Arkitek o Meetia contribuye a generar entornos acogedores, donde la experiencia humana adquiere protagonismo, independientemente del sector.

Tecnología al servicio de las personas

La integración tecnológica en los espacios colectivos debe ser discreta y funcional, orientada a mejorar la experiencia de los usuarios. Sistemas de electrificación integrada y soluciones adaptativas permiten que el espacio responda a dinámicas híbridas sin perder confort ni accesibilidad.

Sistemas como Dorik, Twist o Qyos permiten responder a las necesidades actuales de trabajo, educación, sanidad o hospitality, manteniendo siempre el foco en la persona y su interacción con el entorno.

IA aplicada a la concepción evolutiva del espacio y el mobiliario

La inteligencia artificial se integra como una capa invisible que aprende del uso real de los espacios, permitiendo entornos adaptativos que optimizan confort, recursos y experiencia a través de una gestión predictiva y no invasiva.

La IA también informa el diseño del mobiliario, concebido como un sistema flexible y evolutivo. A partir del análisis de patrones de uso, se generan piezas modulares y reconfigurables que favorecen comportamientos saludables, colaboración y concentración, siempre desde una estética serena y humana.

Una mirada hacia 2026: el futuro de los espacios colectivos es estratégico, no decorativo

Los espacios colectivos del futuro se definen por su capacidad para cuidar, conectar y acompañar a las personas. El diseño regenerativo, la flexibilidad radical y la integración tecnológica convierten cada entorno en un activo estratégico capaz de generar valor tangible para las organizaciones y sus comunidades.

En 2026, el éxito de un espacio colectivo ya no se mide solo por su apariencia, sino por su capacidad de adaptarse, evolucionar y potenciar la experiencia humana en todas sus dimensiones: física, mental, social y emocional.